Ir al contenido principal

El Abogado Litigante debe ser el mejor procesalista penal

El Mejor Procesalista Penal.
___________________________________________

¿Qué ocurre cuando no comparece al acto del juicio el Abogado de la otra parte o la propia parte?; ¿Qué puedes hacer cuando no comparece un testigo vital para tu defensa?; ¿Sabes en qué consiste la incomunicación del testigo?; ¿Sabías que puedes pedir al juez que la parte contraria salga de la sala mientras declara la otra parte?; ¿Sabes cómo impugnar las preguntas al testigo y cuáles son las causas que fundamentan dicha impugnación?; ¿Sabes cuándo protestar para preservar tus derechos en segunda instancia? ¿Qué haces cuando la otra parte renuncia a una prueba en el acto del juicio? ¿Sabes cómo deben responder los testigos a las preguntas o como preguntar al testigo a través del juez cuando ha concluido tu turno?; ¿Sabes plantear un careo entre testigos o entre testigos y una parte?
¿Has dudado en la respuesta a alguna de estas preguntas? Si es así, debes concienciarte de la necesidad de dominar los aspectos procesales del juicio, es decir, las normas que regulan el funcionamiento y práctica de los actos que se producen en las diversas fases del mismo. Y cuando hablo de dominar, me refiero a un control absoluto y pormenorizado de dichas reglas.
Me explico; el abogado litigante tiene que disponer de una capacidad técnica, es decir, de un conocimiento profundo del derecho (ley, doctrina y jurisprudencia) que va a aplicarse al caso. Sin embargo, ello no es suficiente para intervenir profesionalmente en el acto del juicio, pues para ello es fundamental que dominemos las reglas procesales que van a tener incidencia en el mismo (comparecencias, interrogatorios, periciales, impugnaciones, recursos, protestas y un largo etcétera) De hecho, una deficiente preparación procesal puede suponer tanto la merma de oportunidades de defensa como intervenciones poco afortunadas que motiven llamadas de atención por el juez y la consiguiente pérdida de concentración (cuantas veces hemos presenciado como un abogado realizaba preguntas de forma incorrecta y el juez le interrumpía continuamente hasta que, desmoralizado, el letrado abandonó el interrogatorio)
Si se me permite el símil, imaginemos a un futbolista o un árbitro, ambos con unas extraordinarias dotes técnicas y físicas que, bien por escasa práctica o por falta de atención, desconocen las reglas de juego al dedillo. En el primer caso el jugador perjudicará a su equipo con decisiones contrarias al reglamento e incluso correrá el riesgo de ser expulsado. En el segundo, el control del partido se perderá, sin perjuicio de la adopción de decisiones injustas que desvirtuarán la competición. Por lo tanto, en el desarrollo de toda actividad profesional, y más en situaciones en las que hay en juego intereses contradictorios, es esencial no solo que las reglas estén claras, sino que quienes intervienen dominen a la perfección las mismas para actuar obteniendo el máximo partido de las mismas sin vulnerarlas.
En mi caso, reconozco que soy el primero consciente de mi necesidad de conocer más a fondo las reglas procesales; de hecho, siempre que voy a un juicio repaso antes concienzudamente las normas procesales de interés que pueden salir a relucir en el acto judicial, y curiosamente, siempre encuentro algo muy interesante que, o bien desconocía o no le había prestado suficiente atención, lo cual me da seguridad y tranquilidad para afrontar lo que viene. Para cerrar el círculo, siempre llevó el texto de la ley procesal al juicio.
Por lo tanto, aunque parezca obvio, el abogado litigante debe ocuparse y preocuparse de dominar de forma absoluta las reglas procesales que lo van a acompañar durante el desarrollo del juicio, conocimiento que constituirá un eficaz aliado para la mejor defensa del interés de su cliente y de su propio crecimiento profesional, pues el abogado no solamente ganará en solvencia a la hora de dicha defensa, sino que lo hará en confianza y seguridad, es decir, en autoestima profesional, lo que será de inapreciable ayuda para lidiar con los imprevistos y con el temor escénico que, de alguna forma, todos sufrimos cuando toca ponerse la toga.
Para concluir, unas recomendaciones al respecto:
-  Es esencial realizar bien en el propio despacho como en el exterior formación sobre cuestiones procesales, ya que la tendencia existente es a centrarnos en los aspectos técnico-jurídicos y olvidar estas cuestiones de tanta importancia.
- Aprovechar la próxima asistencia a un juicio para refrescar en detalle todo lo relativo a las normas procesales que podrán tener incidencia en el caso.
-  Tener siempre las normas procesales muy a mano y, por supuesto, llevarlas en el maletín cuando nos dirijamos al juzgado.
-  Estar muy atentos a las reformas procesales, asimilándolas de forma inmediata.
En definitiva, el abogado litigante debe ser el mejor procesalista.
Con el aporte del Dr. Oscar León


Comentarios

Lo más visto

Valoración de las pruebas en el Proceso Penal

No podía la alzada, bajo la premisa de una presunta falta, contradicción o ilogicidad manifiesta en la motivación de la sentencia apelada, intervenir y modificar la valoración de las pruebas  SSC 390° del 18/05/2016 MÁXIMA.- Sobre la no necesidad de celebrar audiencia de amparo. Máxima reiterada .  La Sala considera que el procedimiento de amparo constitucional, en aras de la celeridad, inmediatez, urgencia y gravedad del derecho constitucional infringido debe ser distinto, cuando se discute un punto netamente jurídico que no necesita ser complementado por algún medio probatorio ni requiere de un alegato nuevo para decidir la controversia constitucional. En estos casos, a juicio de la Sala, no es necesario celebrar la audiencia oral, toda vez que lo alegado con la solicitud del amparo y lo aportado con la consignación del documento fundamental en el momento en que se incoa la demanda, es suficiente para resolver el amparo en forma  inmediata y definitiva .

Exhibición en el juicio de pruebas no admitidas. Requisitos de carácter intrínsecos y extrínsecos de la prueba.

Autor: Abogado Roger López Al respecto, es oportuno referir lo señalado por el autor Rodrigo Rivera Morales, en su obra “Actos de Investigación y pruebas en el proceso penal”, que en cuanto a la exhibición de los documentos menciona que:  “ Hay una práctica errada en presentar sorpresivamente documentos en la audiencia oral con el fin de reconocerse su firma y contenido. Al respecto hay que indicar que no puede haber medio probatorio sorpresivo; si no ha sido presentado en la oferta probatoria no puede presentarse en la audiencia oral, porque sería sorpresivo causando indefensión, evidentemente al permitirlo el tribunal está causando indefensión.” (Rivera Morales, Rodrigo. Actos de Investigación y pruebas en el proceso penal. Librería Rincón, Primera Edición, 2008, Barquisimeto, Venezuela, página 462.)  De este modo, el Juez de Juicio no debe  indebidamente en el debate ordenar la exhibición de un documento, una experticia o cualquier otra prueba si no han sido incorporados en el pro

PRUEBAS. Nulidades e Incorporación ilícita de pruebas al proceso.

Pruebas. Nulidades e Incorporación ilícita de pruebas al proceso. SSCP N° 232 del 16/06/2016 Temas relacionados:  Exhibición de pruebas no admitidas para debatirse en el juicio oral.  y (Sonido) Exhibición de Pruebas MÁXIMA.- En el debate oral, pueden incorporarse otras pruebas a las presentadas y admitidas por el juez de control en el acto de la audiencia preliminar. Dichas pruebas son: a) las complementarias por cuanto su conocimiento es posterior a la referida audiencia preliminar; b) las ofrecidas por las partes en virtud de la nueva calificación jurídica advertida por el juez de juicio o por la ampliación de la acusación mediante la inclusión de un hecho o circunstancia que no haya sido mencionado y que modifica la calificación jurídica o la pena del hecho objeto del debate; y, c) las nuevas pruebas surgidas con motivo de hechos o circunstancias nuevos que requieren su esclarecimiento. Comentario del autor: A lo anterior debe agregarse las pruebas conocidas por las parte